Alrededor de 6 mil trabajadores del Sindicato Único de Trabajadores del Poder Ejecutivo de Morelos, entidades paraestatales, órganos autónomos como la Fiscalía General del Estado, algunos ayuntamientos y la asociación de jubilados del Gobierno del Estado marcharon por las principales calles de la capital morelense para rechazar la intención del gobierno estatal, encabezado por Margarita González Saravia, y del Congreso local de reformar el artículo 131 de la Constitución Política del Estado de Morelos. De acuerdo con los trabajadores, dicha enmienda busca “destruir” la Ley del Servicio Civil y afectar las pensiones de las y los trabajadores de Morelos.
La marcha comenzó en el punto conocido como El Calvario, en Cuernavaca. Desde ahí caminaron hacia el centro de la ciudad, donde arribaron aproximadamente una hora después y realizaron un mitin encabezado por el dirigente del sindicato, Ramón Wong Balboa, así como por representantes de trabajadores activos y jubilados de diversas dependencias estatales.
“Estamos reunidos en esta histórica plaza de los morelenses con el único y legítimo objetivo de expresar públicamente nuestro más absoluto repudio y rechazo a la intención del Gobierno del Estado de reformar el artículo 131 de la Constitución Política del Estado de Morelos. Hoy el asfalto de esta plaza tiembla, porque quienes hacemos funcionar la maquinaria gubernamental hemos salido de nuestras oficinas, de nuestros juzgados y de nuestros municipios para tomar las calles. Miren a su alrededor: una plaza convertida en un muro de contención humana en defensa de los derechos laborales que hemos construido a lo largo de una historia de lucha”, expresó Wong Balboa.
Durante el mitin, y mientras en distintos momentos de la marcha los asistentes coreaban consignas para exigir a Margarita González Saravia que, “si no puede, abandone el cargo”, el dirigente sindical afirmó que se enfrentan a la maquinaria de una élite tecnócrata que ha decidido que el fracaso de sus administraciones, el saqueo histórico de las arcas públicas y el déficit del Estado deben ser pagados con el sacrificio de nuestros viejos y el futuro de nuestras familias. Esta reforma tiene en sus entrañas una trampa mortal para la clase trabajadora: la cláusula habilitante que tiene como objetivo destruir la Ley del Servicio Civil y conducirnos al abismo de las cuentas individuales y las Afores”.
Los manifestantes aseguraron que han intentado dialogar con la gobernadora y con los diputados locales para conocer el contenido de la reforma enviada por el Ejecutivo al Congreso, particularmente en lo relacionado con las jubilaciones y otras prestaciones laborales. Sin embargo, afirmaron que no han sido escuchados ni informados sobre el contenido de la iniciativa. En cambio, acusaron al Gobierno del Estado de emprender una “guerra sucia” contra los trabajadores y de utilizar recursos públicos para intentar dividir a los dirigentes y a los empleados activos y jubilados.
“Pero desde aquí, con altísima autoridad moral, les decimos a los arquitectos de la mentira: cada represalia y cada ataque son la confirmación de lo que denunciamos”, expresó Wong Balboa, al asegurar que la reforma pretende afectar las pensiones y condenar a los trabajadores a una vejez indigna después de décadas de servicio.
“Nos atacan porque no pueden comprarnos; intentan distraernos para que dejemos de hablar de la infamia legislativa que pretenden consumar. ¡Se equivocaron de líderes y subestimaron a la clase trabajadora y a los jubilados!”.
Recordó que en diciembre pasado la administración estatal y el Congreso local reformaron la Ley del Servicio Civil “sin transparencia, sin debate público y a espaldas de los trabajadores”.
“Con una mano firmaron la supresión del derecho histórico a la jubilación y le arrebataron el aguinaldo de 90 días a nuestros hermanos del Colegio de Bachilleres, Conalep y demás sectores; y con la otra, al sentir la fuerza de nuestra indignación, intentaron recular para contener la ola”.
Sin embargo, añadió Wong Balboa, aunque posteriormente las y los diputados prometieron volver a reformar la ley para blindar los derechos de los trabajadores activos, “el golpe ya estaba dado y el daño quedó hecho. ¡Compañeros, dense cuenta de cómo mienten! Las nuevas generaciones ya no van a tener una pensión como la que ahora nosotros tenemos”. Asimismo, señaló que a los jubilados del Colegio de Bachilleres actualmente se les paga únicamente el 50 por ciento de su pensión.
Expuso que la pensión no es una dádiva del Gobierno, “es el capital que hemos acumulado peso a peso con el desgaste de nuestro cuerpo y nuestra mente sirviendo a Morelos”. Añadió que el modelo solidario heredado por generaciones anteriores, que garantiza el 100 por ciento del último salario, “es un triunfo de la justicia material”.
“Lo que hoy se intenta hacer es trasladar el riesgo financiero del Gobierno a la espalda de los trabajadores; quieren obligarnos a que nosotros mismos financiemos nuestra propia vejez en el casino de los mercados financieros”.
Ante esta situación, las y los trabajadores se declararon en alerta máxima y advirtieron al Gobierno del Estado y al Congreso local que, en materia de derechos humanos y laborales, el principio constitucional es la progresividad, nunca la regresividad, por lo que la Constitución y los tratados internacionales, entre ellos los de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), respaldan sus derechos.
Los inconformes señalaron que, si el Gobierno del Estado y el Congreso local no desisten de reformar el artículo 131 y afectar sus jubilaciones, esta movilización será apenas el inicio de su movimiento y están dispuestos incluso a llegar a una huelga laboral que paralice las actividades del Gobierno de Morelos.
Finalmente, aseguraron que no darán “ni un paso atrás” en la defensa de sus jubilaciones y prestaciones, y responsabilizaron al Gobierno del Estado y al Congreso local de cualquier amenaza, persecución, intimidación o agresión que pudieran sufrir los dirigentes sindicales, los trabajadores o sus familias por haber participado en la marcha realizada en Cuernavaca.
Durante la movilización, las consignas más coreadas fueron: “¡Si nos quitan lo ganado, el gobierno está acabado!”, “¡Si el gobierno nos hace una, nos vemos en la urna!”, “¡Diputado, comprende, que las pensiones no se venden!”, “¡Gobierno excluyente, se aparta de su gente!”, “¡Gobierno, escucha, la base está en la lucha!” y “¡Margarita González, respeta o te sales!”, entre otras.





