“Tengo mi ropero que se convierte en un especie de arco del triunfo, y la sala con mis sillones es una sala de descanso y respiro para el público, donde realmente pueden sentarse para seguir contemplando la obra o tomar un descanso“.
Cisco comparte también su colección de CD’s que lo han acompañado desde los años noventa hasta su obsolescencia, con la idea de que el público puede tomar cualquier CD, ponerlo en el reproductor y escuchar esa música durante su recorrido en el museo. Entre los discos, hay una variedad musical como Jazz y Música del mundo.
“El objetivo es brindarles una experiencia cálida en la que el público se sienta a sus anchas con música, perderse en todos los rincones de la expo y como pueden ver, no hay presión de tiempo, cada quien hace el recorrido a su manera“.
El artista calcula que son entre 200 y 300 piezas las que conforman esta exposición en la que incluye de todo un poco, como objetos muy personales, cosas que ha guardado a lo largo de su vida en los cajones y que le remiten al pasado. Juguetes, boletos de viajes, recuerditos, collares y más. Así como obras, en pintura, dibujo, escultura, cerámica y técnicas mixtas.
“Es una retrospectiva de 30 años de trayectoria, y tiene qué ver con la manera de ver y hacer arte, que en mi caso desde los años noventa, el arte en general se fue desmantelando y convirtieron en otra cosa. La pintura empezó a ser delegada y llegaron otros modos de expresión que cobraban preponderancia como la instalación, el video y el performance; y a quienes hacíamos pintura y escultura, no nos quedaba más que cerrarte a eso y crear una especie de conservadurismo pictórico y escultórico o abrirte y ser híbridos, incluyendo esas tendencias que estaban en boga y fue como nació el arte objeto, y en esta exposición incluyo esos textos tallados en madera y objetos que salían de los cuadros“.
Entre sus obras que destacan en la exposición, están las radiograbadoras de barro, que el artista realizó en colaboración con artesanas de Cuentepec, Morelos.
“Hacer cerámica o barro, se ha convertido en un cliché con fórmulas muy sobadas, y pensé que si hay grupos de mujeres indígenas que están muy marginados sus círculos de pobreza, porque no cambiarles el chip induciendo nuevo contenido, en el que pueden seguir haciendo sus ollas y jarros, pero animándose a hacer esta loquera, y a ver qué pasa en su manera de pensar, crear y conseguir las cosas, como una especie de círculo virtuoso en el que sigan la tradición pero al mismo tiempo innovar”.
Con esta labor, el artista hace un último llamado para hacer notar que las artesanías se están perdiendo, los que tienen el gran conocimiento ancestral se están muriendo y no dejan a alguien más ese legado y tradición, y estos años son fundamentales para que se pierda o se resguarde la tradición.
Cisco Jiménez menciona que desde hace mucho tiempo tenía la inquietud de hacer esta exposición, sin embargo, considera que todo llega a su tiempo, y definitivamente no hubiera podido hacerlo hace 10 años.
“Soy un artista maduro y es momento de mostrar conclusiones, que se vea en qué degeneró todo a nivel de pensamiento y discurso. También se trata de ir depurando y evolucionando, como todos los seres humanos deberíamos hacerlo con nuestra mente para crear pensamientos más sofisticados y simples”.
Esta exposición esta inscrita en el ciclo de actividades “América espectropical“, que La Tallera ha realizado con diversos artistas durante este año.
La exposición “Disrupción eruptiva” permanecerá abierta hasta el 21 de abril, visítala en La Tallera ubicada en Venus no. 52, col. Jardines de Cuernavaca, de martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. Entrada general: 45 pesos. Entrada gratuita todos los días para estudiantes, docentes y adultos mayores al presentar credencial vigente. Domingo, entrada libre para el público en general.