Diócesis de Cuernavaca invita a vivir el Día de Muertos en paz, con fe y sin excesos

De cara a las próximas festividades del Día de Muertos y el Día de los Fieles Difuntos, la Iglesia Católica en la entidad emitió un llamado a la feligresía y a la ciudadanía en general a vivir estas tradiciones con respeto, evitando caer en excesos derivados del consumo de bebidas alcohólicas y sustancias nocivas.

El vicario general de la Diócesis de Cuernavaca, Tomás Toral Nájera, enfatizó la necesidad de recuperar la esencia identitaria, familiar y espiritual de esta conmemoración tradicional mexicana, evitando que el fervor popular se desvirtúe.

“Siempre es importante reconocer que muchas de nuestras celebraciones, ya sea culturales, costumbres de los pueblos o de fe, han sido como pretextos para situaciones de beber alcohol, alcoholizarse y también de drogas, todo eso, y decir que es algo que no debe ser y no vale la pena”, expresó el presbítero Tomás Toral Nájera.

Ante el incremento de actividades masivas en los municipios de la entidad, la representación diocesana solicitó la intervención coordinada de los comités comunitarios y los gobiernos municipales para regular la venta de alcohol en la vía pública durante las festividades de noviembre.

El vicario pidió establecer marcos claros de actuación para garantizar la seguridad de los asistentes en barrios, colonias y panteones:

“Es importante hacer este llamado a todos, tanto iglesias, me refiero a mayordomías y también a nuestras autoridades locales, para que tengan en cuenta qué es lo que sí se vale en una celebración, sobre todo de valores culturales y de fe y qué no se vale”, puntualizó.

En su análisis sobre el origen y vigencia de la festividad, Toral Nájera explicó que la conmemoración actual es el resultado de la unión armónica entre las costumbres prehispánicas y la doctrina católica implantada a través del Evangelio.

El religioso desglosó el significado de ambas corrientes y su convivencia en la sociedad contemporánea:
Dimensión cultural: Las acciones comunitarias y el legado de los pueblos originarios que rememoran la continuidad de la vida más allá de la muerte, expresadas simbólicamente en la colocación de las ofrendas en los hogares.

Dimensión de fe: La celebración del Día de los Fieles Difuntos, centrada en la oración y las liturgias eucarísticas para encomendar a los seres queridos que han fallecido.

“Esta fiesta es una ocasión para vivir la vida, para recordar con amor, para agradecer sobre todo, y la manera como lo celebramos culturalmente a través de las ofrendas en nuestras casas u oracionalmente a través de las celebraciones eucarísticas en la fe católica, es celebrar la vida, es celebrar al Dios de vivos que para todos tiene esa vida eterna”, subrayó.

Cuestionado sobre si las prácticas culturales han desplazado al sentido religioso de la conmemoración, el vicario descartó una pérdida de fuerza en el ámbito de la fe, asegurando que ambas manifestaciones se complementan en el entramado social.

“En lo social, en todos lados vamos viendo estas celebraciones del Día de Muertos y específicamente reconocerlo a través de la costumbre de las ofrendas (…). Si eso se añade o compagina con el Día de los Fieles Difuntos en el sentido oracional, pues veremos que no es una disminución, al contrario, es algo que suma”, sostuvo.

Finalmente, Toral Nájera destacó que la participación activa de escuelas, instituciones culturales y parroquias ha despertado un renovado interés entre las generaciones jóvenes por conocer el pasado, valorar sus raíces y preservar las tradiciones de Morelos.

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Redacción
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