Desde hace una semana, los andamios comenzaron a transformar el paisaje de la Catedral de Cuernavaca, y poco a poco, las estructuras metálicas cubren las fachadas de la Capilla de la Tercera Orden y la Capilla del Carmen, como antesala de una intervención que busca devolverles parte de su esplendor.
La restauración, autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tendrá como prioridad conservar los elementos históricos y arquitectónicos de ambas capillas.
Mientras avanzan los preparativos, los andamios se han convertido en una postal temporal del centro de Cuernavaca.





