Ante la incapacidad para erradicar los focos de contaminación que aquejan a la capital de Morelos, la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Servicios Públicos (SDSySP) optó por endosar la responsabilidad de la acumulación de desechos a la población, argumentando un “depósito clandestino” recurrente en vialidades estratégicas.
Aunque el gobierno municipal abandona las acciones de sus brigadas como un esfuerzo constante, el problema evidencia posibles deficiencias en la cobertura, las rutas y la supervisión del sistema de recolección de residuos en la ciudad.
Puntos de conflicto y la narrativa oficial:
Avenidas en el abandono: Pese al presupuesto asignado a la prestación de servicios, avenidas de alto tránsito como Plan de Ayala, Álvaro Obregón y Poder Legislativo, además de calles en colonias populares, continúan funcionando como tiraderos al aire libre.
Estrategia de señalización: La postura de la SDSySP se centra en exigir el respeto a los horarios de recolección y en pedir que no se usen lotes baldíos o barrancas, omitiendo revisar la efectividad de las frecuencias operativas del camión recolector.
Riesgo sanitario sin solución de fondo: Mientras la autoridad condiciona el éxito del saneamiento a la “participación vecinal”, la permanencia de estos desechos exponen a la ciudadanía a focos de insalubridad que reflejan el descubierto en la gestión de la infraestructura urbana.





