Trabajadoras del Instituto de la Mujer para el Estado de Morelos (IMM) se manifestaron en el centro de Cuernavaca para exigir a las autoridades estatales una respuesta a la incertidumbre laboral que padecen tras la desaparición del instituto.
Más de 50 trabajadoras alzaron la voz, al advertir que hasta el momento ni el Poder Ejecutivo ni el Legislativo les han informado qué sucederá con sus empleos ni con los servicios que presta el instituto.
“Hoy alzamos la voz porque, a pesar de todo nuestro trabajo, compromiso y años de servicio, nadie nos ha dicho si seremos liquidadas conforme a la ley, si seremos absorbidas por la nueva Secretaría de las Mujeres o simplemente seremos ignoradas”, expresó Libra Nava, trabajadora del Instituto.
Subrayó que las trabajadoras no son cifras ni cargos, sino mujeres que trabajan todos los días para atender y proteger a otras mujeres, muchas de ellas en situación de violencia.
El personal recalcó que la falta de certeza jurídica no sólo amenaza su estabilidad económica, sino también vulnera sus derechos humanos y laborales, por lo que presentaron un pliego petitorio en el que solicitan se garantice expresamente la continuidad laboral de todo el personal adscrito al Instituto, respetando antigüedad, funciones y condiciones actuales, sin importar el tipo de contratación.
Asimismo, exigieron la instalación urgente de una mesa de trabajo con representación de las y los trabajadores, autoridades administrativas y jurídicas y del Poder Ejecutivo para definir los términos de la transición y sus implicaciones laborales. Solicitan que cualquier decisión sea tomada de forma transparente, con un calendario público, criterios claros de reasignación y la certeza de que no habrá despidos injustificados, cancelación de contratos ni afectaciones a sus derechos.
Libra Nava expresó la preocupación porque esta desaparición precipitada deje en desprotección a las usuarias del Instituto, quienes acuden diariamente en busca de asesoría jurídica, atención psicológica o refugio.
“No se puede borrar una institución sin prever todo lo que implica. Hay una casa de transición funcionando, con vidas que no pueden ponerse en pausa mientras las autoridades se organizan. Las mujeres que atendemos no pueden ser revictimizadas ni quedar en el abandono”.
Exigencias de las trabajadoras del IMM:
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Que se reconozca formalmente que la mayoría del personal está integrado por mujeres jefas de familia, por lo que cualquier omisión o retraso institucional impacta directamente en sus vidas y las de sus familias.
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Que se garanticen la continuidad de los pagos, prestaciones o contraprestaciones mensuales durante y después de la transición institucional.
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Que se brinden garantías de que ningún trabajador o trabajadora será trasladado o transferido sin su consentimiento informado y sin que se respete plenamente su antigüedad y derechos adquiridos.
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Que se establezca un mecanismo de protección jurídica y asesoría gratuita para el personal afectado, a fin de evitar cualquier abuso o vulneración durante el proceso de reestructuración.
De igual forma, las trabajadoras demandaron que el gobierno estatal no permita que este vacío legal generado por el decreto de extinción del Instituto derive en despidos o afectaciones a su seguridad jurídica, y que se garantice que las usuarias sigan recibiendo los servicios esenciales de atención a víctimas de violencia sin interrupciones ni retrasos.
Las trabajadoras solicitaron que este pliego sea atendido formalmente y por escrito por las autoridades responsables, advirtiendo que el silencio o la omisión podrían ser interpretados como una vulneración a sus derechos laborales y humanos.





