El plan de remodelación vial del primer cuadro de Cuernavaca detonó un severo conflicto socioeconómico entre autoridades y locatarios. Los comerciantes de la calle Mariano Abasolo mostraron su inconformidad ante las obras del Ayuntamiento de Cuernavaca. Los cierres viales prolongados mermaron las ventas de los pequeños comercios hasta en un 90 por ciento. El desplome financiero mantiene a decenas de empresas familiares al borde de la quiebra técnica.
Las familias afectadas señalaron que las constructoras contratadas por el municipio aplican los censos informativos de manera tardía. El bloque civil acusa una nula planeación que destruye el flujo de consumo en este punto estratégico.
La falta de concordancia entre los anuncios oficiales y las acciones de las constructoras agrava el malestar de la ciudadanía. Los comerciantes establecidos afirmaron que se sienten engañados por el proyecto de obras públicas municipales. Las intervenciones viales no respetaron los acuerdos técnicos que el personal del ayuntamiento les informó originalmente.
La comerciante afectada Jimena Gómez detalló el impacto financiero en los accesos peatonales de la periferia. Gómez confirmó que las ventas bajaron de manera drástica debido a las zanjas abiertas que bloquean toda la calle Mariano Abasolo.
“No pasa casi gente por lo mismo de que está… yo creo que toda la calle, ¿no? Sí bajó pero muchísimo la venta. Tiene como un mes, mes y medio más o menos… bajó un 90 por ciento”, declaró Gómez.
La afectada explicó que la notificación oficial llegó con graves deficiencias de tiempo. El personal municipal les avisó que la obra arrancaría en cuatro meses, pero la maquinaria pesada destruyó el pavimento la semana siguiente. Los locatarios carecieron de margen operativo para diseñar alternativas de venta.
Las modificaciones imprevistas en los expedientes técnicos incrementan las sospechas de opacidad administrativa. La vecina y líder comunitaria Fabiola Alejandra Solís Bobadilla explicó que el plan original prometía una renovación total de los servicios básicos.
Sin embargo, las constructoras cancelaron la sustitución del drenaje sanitario argumentando que las tuberías viejas se encontraban en perfectas condiciones. Las maniobras finales redujeron la obra a dos tomas de agua, el reencarpetamiento de media calle y la compostura parcial de banquetas.
“Nos dijeron al principio que nada más iba a ser drenaje, línea y calle. Después nos cambiaron que ya no se iba a tocar el drenaje porque estaba en perfectas condiciones… El drenaje quedó intacto, no se le hizo nada”, denunció Solís Bobadilla.
Las afectaciones materiales destruyen el inventario de las microempresas debido al polvo que desprenden las excavadoras. Solís Bobadilla informó que se vio obligada a retirar toda su ropa deportiva para evitar mayores daños materiales. El bloque de comerciantes afectados sobrevive mediante préstamos económicos externos debido a que las ventas diarias resultan nulas.
El alcalde de Cuernavaca, José Luis Urióstegui, realizó una gira de supervisión en seis frentes de obra del Centro Histórico. Urióstegui explicó que su administración ejecuta una inversión en infraestructura básica para transformar la ciudad.
Respecto a la calle Mariano Abasolo, se informó que la construcción de línea de agua potable de 14 pulgadas y red de distribución con un gasto de dos millones 998 mil pesos.





