La Fondation Beyeler, ubicada en las afueras de Basilea, Suiza, abrió sus puertas para un evento fuera de lo habitual: recorrer una exposición de Paul Cézanne utilizando bikini, malla o traje de baño, iniciativa que surgió como parte de una intervención artística ideada por el italiano Maurizio Cattelan, inspirada en la serie “Las bañistas” del pintor francés.
Durante la actividad, visitantes caminaron por las salas del museo vestidos con ropa de playa mientras observaban las obras de Cézanne.
Algunos llevaban toallas, gorros de natación o recorrían el recinto descalzos.
El museo incluso habilitó vestidores para quienes decidieran cambiarse antes de ingresar a la muestra.
La propuesta atrajo a personas de distintas ciudades y países.
Julien Rondez, diseñador gráfico suizo, comentó que al principio resultó extraño recorrer el museo en traje de baño, aunque después la experiencia tomó un tono distinto al notar a otros asistentes participando en la dinámica.
Para varios visitantes, la actividad modificó la relación entre el público y las pinturas exhibidas.
En los jardines de la Fondation Beyeler también se observó a personas descansando junto al estanque y tomando el sol, mientras otros intercambiaban comentarios sobre la experiencia
El museo informó que quienes acudieran vestidos con traje de baño podrían ingresar sin pagar la entrada.
La exposición gira en torno a la serie “Bañistas”, donde Cézanne retrató cuerpos humanos integrados con paisajes naturales. La propuesta de Cattelan buscó “trasladar esa idea al presente y transformar la percepción tradicional de una visita cultural”.
Maurizio Cattelan planteó esta acción como “una forma de cuestionar códigos dentro de los espacios artísticos y generar nuevas formas de interacción entre las obras y el público”.





