Limpian huellas de protesta por el 8M en Cuernavaca

Tras la marea violeta que desbordó la capital morelense, el Centro Histórico de Cuernavaca luce una fisonomía de contraste. El Palacio de Gobierno y la calle Galeana amanecieron libres de las pesadas placas de metal que los blindaron durante el fin de semana; no obstante, las consignas de justicia permanecen grabadas en el asfalto como el único recordatorio visible de la exigencia ciudadana. En un despliegue de limpieza intensivo durante la madrugada, las autoridades estatales retiraron las pintas de las paredes del recinto oficial, repusieron los vidrios rotos y restauraron el monumento a Emiliano Zapata, el cual luce prácticamente sin rastros de los mensajes colocados durante la marcha.

En la plaza principal se levantó la emblemática “butaca vacía” que las colectivas colocaron al centro como símbolo de las ausencias. Además, se retiraron las ofrendas compuestas por flores, coronas y veladoras que encendieron las familias de víctimas de feminicidio. Lo único que la limpieza oficial no alcanzó (o decidió respetar temporalmente) fueron las pintas en el piso. El concreto del Zócalo sigue gritando demandas, exigencias, nombres de agresores y consignas de rabia que las manifestantes plasmaron durante el mitin.

A diferencia de los edificios públicos, la iniciativa privada, específicamente el sector bancario, inició la semana con complicaciones operativas. Las sucursales del centro suspendieron actividades de ventanilla:

  •      BBVA (Bancomer): Lució sus tablones de protección completamente cubiertos por graffiti y consignas.
  •      Citibanamex: Aunque abrió sus puertas, personal de mantenimiento se dedicó a pintar las fachadas para intentar borrar las huellas de la jornada.
  •      El punto más crítico se registró en el área de autoservicio: ocho cajeros automáticos del primer cuadro quedaron fuera de servicio. Pese a que se tapiaron con tablas para su protección, el blindaje de madera no resistió la intensidad de la protesta, resultando en pantallas destrozadas y equipos inhabilitados por las manifestantes.

La rapidez con la que el Gobierno del Estado retiró las vallas y limpió los monumentos ha sido interpretada por algunos sectores como un intento de retomar la normalidad institucional de forma inmediata, previo al inicio del programa de seguridad universitaria anunciado por la administración estatal.

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Redacción
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