Muere Pactú, el mimo de Cuernavaca

Francisco José Helguera Díaz, conocido como Pactú el mimo, falleció en la Ciudad de México. Durante muchos años, Pactú recorrió las calles del centro de Cuernavaca realizando actos de arte silencioso, con los que robaba las sonrisas de quienes se cruzaban con él. La noticia fue dada a conocer por su hermano, Lalo Helguera, a través de su cuenta de Facebook.

“Con mucha pena y dolor les informo que mi hermano Francisco José Helguera, conocido como Pactú, el mimo, falleció el día de ayer en la CDMX, agradezco sus muestras de cariño al gran mimo Pactú. Siempre recordado como el primer mimo de Coyoacán y del zócalo de Cuernavaca. Sus cenizas ya están en casa. Descansa en Paz”, escribió Lalo Helgera en la red social.

Todos los días, desde las 07:00 horas, Pactú recorría las calles del Centro de Cuernavaca con su cara pintada de blanco y negro; su playera a rayas, su sombrero y sus guantes blancos, haciendo movimientos con las manos para sacarle una sonrisa o interactuar con las personas que se topaba en su camino.

Pactú nació en el entonces Distrito Federal (CDMX) el 6 de enero de 1959; gracias a la admiración que sentía por Marcel Marceau, mimo y actor francés, dedicó su vida a este oficio. Sus inicios fueron en plaza Coyoacán, donde actúo por 20 años.

Francisco José Helguera Díaz estudió hasta sexto de primaria; más grande, se inscribió en el Centro de Educación Artística (CEA) de Televisa, donde estudió actuación con la idea de convertirse en comediante.

En la década de los ochenta participó en varios programas como La hora marcada, Cachún cachún ra ra! y Dr. Cándido Pérez, entre otras. Así como en la película Viejo, mi querido viejo, y en telenovelas como El rincón de los prodigios, De pocas pulgas y El premio mayor.

“Mi vida es muy chistosa porque la mímica es un sentimiento que se trae dentro porque antes la gente se comunicaba con señas y expresión corporal. Si te fijas todos somos mimos de una manera u otra. Antes a la gente sí le llamaba la atención, pero ahora se ha perdido mucho por la tecnología, le ha hecho mal a la gente porque ya no piensa”, comentó en una entrevista que concedió en 2019.

Para resguardar su seguridad, salud e integridad, años después Pactú, se refugió en el Asilo Casa Madre Teresa en Ciudad de México, la cual fue su última morada.

Su recuerdo ha quedado inmortalizado también en el mural que el artista Bryan Molina Wisart pintó en su honor, sobre una barda en la calle Lerdo de Tejada en el Centro de Cuernavaca en junio de 2024.

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Redacción
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